El educador de museo. Formación y reconocimiento de una profesión.

Javier Arnaldo

En las últimas décadas, hemos asistido a una transformación llamativa de los museos que cabe analizar desde distintos condicionantes, entre los cuales destaca sin duda, la importancia que crecientemente han adquirido las cuestiones relacionadas con su dimensión educativa.
Sea en las grandes pinacotecas, casas-museo, museos de arqueología, o de arte contemporáneo, sobre los programas educativos recae hoy la responsabilidad principal en la comunicación productiva entre las colecciones, y un público no necesariamente experto que las visita y frecuenta. La acción educativa es el vehículo mismo de la proyección social de los museos. Ha crecido mucho la demanda de guías didácticas, audioguías, visitas comentadas, recursos de interpretación, propuestas de itinerarios y, en sentido lato, del apoyo de una oferta pedagógica que pueda servir al acercamiento entre colecciones y públicos, también, por supuesto, cuando el objeto de la visita las son exposiciones temporales. Las exigencias de calidad en este campo son ya notables y serán cada vez más altas.

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