María Bolaños
Un día de 1910, siendo Picasso un joven pintor desconocido, comentó entre amigos su propósito de visitar una exposición del Museo de Arte Moderno. «Ningún museo puede ser moderno», le objetó la escritora americana Gertrude Stein, presente en la conversación. Con su decepcionante e irónica frase, quería significar no sólo una evidencia del momento —que los museos de comienzos de siglo no parecían dispuestos a exponer el arte de la vanguardia—, sino una contradicción insoluble: la imposibilidad de la noción misma de ‘museo de arte contemporáneo’. Pues, si la lógica del museo le obliga a ser un depósito de la memoria, ¿cómo puede a la vez aprobar y cobijar, pensaba Gertrude Stein, al arte de la actualidad más reciente, más inmediata y quizá, más perecedera?



Cuatro años después de su implementación en la Universidad Complutense de Madrid, los estudios de Grado en Historia del Arte van a ser revisados. Desde ahora hasta al menos el mes de octubre de 2013 cabe la posibilidad de elaborar propuestas de reforma para elevarlas a los Departamentos, Junta de Facultad, Decanato y otras instancias de la Universidad. En otras universidades se habrán abierto o estarán a punto de abrirse procesos similares, con lo cual este debate puede verse enriquecido con un diálogo interuniversitario. Tanto exestudiantes, como estudiantes, profesores y personas de ámbitos profesionales vinculados al conocimiento de la Historia del Arte están invitados a participar con sus opiniones, reacciones, experiencias y propuestas en el debate con el que iniciamos una primera reflexión sobre la realidad de los estudios de Grado, con objeto de preparar más adelante un documento con propuestas concretas de reforma, acordes con la normativa y aptas para fomentar mejoras en la formación y en el rendimiento académico.